¿A dónde va el sector eléctrico boliviano?, ¿mantendremos el estatismo? - Los Tiempos 03-11-26

El sector eléctrico boliviano esta aún en relativa calma y no atraviesa por las turbulentas aguas que agitan el sector hidrocarburos desde hace media década.

El suministro eléctrico es estable y no se producen racionamientos o apagones como en algunos otros países de la región. La población vive tranquila y abastecida desde hace mucho tiempo, con energía muy barata por el bajo precio del gas. Los precios de la electricidad, para gran parte de la población, no han sufrido modificaciones severas y solo se ha hecho ajustes por el tipo de cambio.

Esto, a diferencia del sector hidrocarburos donde el descalabro desde hace varios años es agudo. Merced a la política errática nacionalista y estatista de los 20 años del masismo (Morales y Arce Catacora) se utilizaron desmesuradamente las reservas (gas natural, condensado y petróleo) descubiertas en los años 90 por los gobiernos denominados neoliberales. En 2015, el país llego a exportar 6.000 millones de dólares de gas natural, gas licuado de petróleo (GLP) y otros hidrocarburos.

De no hacer nada, en 2035 Bolivia requerirá importar aproximadamente por $us 6.000 millones ($us 100 por barril de petróleo) de energía entre gas natural (paradójico) GLP, diésel, gasolina, jet fuel e incluso energía eléctrica. ¿Y de dónde vendrán los dólares?

Es la pregunta del millón y es por eso que se deben tomar medidas bastante dolorosas y drásticas: 1) Eliminar y focalizar subsidios (subsidiar la demanda), 2) promulgar leyes que realmente traigan inversión privada al sector de hidrocarburos y de electricidad y dejar atrás al Estado empresario, 3) reformas profundas a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) –que son el problema y no la solución– y a sus respectivos órganos reguladores.

Estas difíciles tareas están queriendo ser encaradas por el actual Ministerio de Energía e Hidrocarburos y es donde avizoramos alguna luz al final del túnel.

Entrando de lleno al sector eléctrico boliviano, creo está aún a salvo por el gas natural altamente subsidiado que YPFB entrega a ENDE, y con el cual se genera el 70% de la energía eléctrica del país.

Esto va a tener que cambiar y las cosas en el sector eléctrico se van a poner bastante turbulentas. ¿Podrá o tendrá ENDE la capacidad de pagar los nuevos precios de gas natural que se requieren para detonar la exploración de hidrocarburos? ¿Podrá ENDE importar gas natural cuando exista el déficit que se viene? ¿Tendrá la capacidad de poner las garantías para contratar gas natural a mediano plazo sin tener que recurrir a las arcas del Estado como lo ha venido haciendo?

Recordemos que ENDE es una empresa estatal con casi una docena de subsidiarias y tiene básicamente el monopolio del sector eléctrico en Bolivia. Aproximadamente el 90% de la generación, el 95% de la transmisión y el 60% de la distribución es de ENDE. Es decir, el abastecimiento del sector eléctrico boliviano está en manos de esta empresa estatal.

Y acá es donde empieza el problema de la tormenta perfecta que se avecina. ENDE ha vivido por varios años del “papá” Estado y de lo que se generaba con las exportaciones del sector hidrocarburos. Las deudas de ENDE con el Banco Central de Bolivia están por encima de los $us 2.000 millones que no se han pagado.

Es decir, ENDE no es una empresa solvente que cumple sus compromisos. Es más, recientemente el Estado le ha entregado alrededor de $us 70 millones para que pueda concluir obras hidroeléctricas que tiene demoradas por insolvencia empresarial, y está requiriendo entre 250 y 280 millones de dólares adicionales para completar inversiones que se necesitan para depender menos de la termoelectricidad.

Es decir, ENDE vive de los impuestos de los bolivianos y de los préstamos de organismos internacionales. Esto no puede seguir así. Tenemos que dejar atrás el Estado empresario para que la inversión pase al sector privado tal cual lo pregona la futura ley de electricidad, cuyo proyecto está en análisis para su aprobación.

Esto no queremos los bolivianos nuevamente: empresas estatales deficitarias con manejos irregulares. La futura ley de electricidad apunta en dirección contraria, pero ENDE se opone. ¿Porque será?

 

El autor es exministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual socio director de Gas Energy Latín América