ADELAT propone tarifas horarias y cargos por potencia para adaptar las redes eléctricas de América Latina a la transición energética - 02-09-2026
ADELAT propone tarifas horarias y cargos por potencia para adaptar las redes eléctricas de América Latina a la transición energética
Un informe de la Asociación de Distribuidores de Electricidad de América Latina (ADELAT) concluye que los actuales esquemas tarifarios de la región, todavía dominados por cargos vinculados al consumo de energía, ofrecen señales insuficientes ante el avance del autoconsumo solar, el almacenamiento y la electrificación. El estudio analiza los modelos de once países y propone avanzar hacia tarifas horarias, cargos por capacidad, un mejor reconocimiento de las inversiones en digitalización y flexibilidad y subsidios desvinculados de la tarifa.
El documento de Asociación de Distribuidores de Electricidad de América Latina (ADELAT), publicado en julio pasado, compara los modelos de remuneración de la distribución y los esquemas tarifarios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay y Perú. Su tesis central es que buena parte de la regulación latinoamericana sigue diseñada para redes pasivas, flujos unidireccionales y consumos relativamente previsibles, mientras la generación distribuida, la electrificación, la digitalización y la necesidad de resiliencia están alterando tanto los costos de las redes como la forma en que deberían recuperarse.
Puntos salientes
La principal tensión identificada por ADELAT está en el predominio de tarifas basadas en la energía consumida. La expansión del autoconsumo solar rompe progresivamente la relación entre los kWh facturados y el costo que un usuario impone a la red: un consumidor con fotovoltaica puede comprar mucha menos energía, pero seguir necesitando prácticamente la misma infraestructura de respaldo. Paralelamente, la electrificación introduce nuevos picos de demanda, por lo que la potencia utilizada y, sobre todo, el momento en que se utiliza adquieren mayor relevancia que el consumo energético total.
En remuneración, el modelo predominante en América Latina es el precio tope basado en costos eficientes. Chile, Guatemala y Perú utilizan como referencia una empresa modelo eficiente; Brasil aplica también regulación por incentivos y precio tope, pero obtiene sus referencias mediante benchmarking entre distribuidoras. El Salvador y Bolivia se sitúan asimismo dentro de esta categoría. Colombia constituye la principal excepción, con un modelo de ingreso máximo o revenue cap, mientras Costa Rica, Ecuador y Paraguay se aproximan al servicio al costo.
Uno de los principales déficits que encuentra el informe es la separación entre CAPEX y OPEX. Prácticamente toda la región remunera inversión y operación por vías distintas, lo que puede producir un “capex bias”: resulta regulatoriamente más atractivo construir un activo que contratar flexibilidad, gestionar la demanda o recurrir a soluciones operativas. ADELAT plantea avanzar hacia esquemas TOTEX o, al menos, neutralizar este sesgo. Esta cuestión es especialmente relevante para almacenamiento, software, sensores, automatización y otros activos asociados con las redes inteligentes.
El almacenamiento aparece precisamente como una de las alternativas que deberían poder competir contra la expansión convencional de redes. El informe propone valorar las soluciones “no asociadas a la red”, entre ellas la flexibilidad y el almacenamiento, por el servicio que proporcionan y no exclusivamente por su clasificación como activo físico.
También existe un problema de tiempos regulatorios. Chile, Guatemala, Perú, Brasil y otros mercados actualizan generalmente sus bases de activos dentro de revisiones tarifarias de cuatro o cinco años. Colombia destaca porque incorpora anualmente las inversiones efectivamente ejecutadas. Según el documento, diferir varios años la remuneración de una inversión tecnológica nueva desincentiva su adopción y deteriora su rentabilidad.
La estructura tarifaria sigue siendo poco sofisticada. Predomina el cargo fijo combinado con un cargo volumétrico, las señales residenciales de potencia son prácticamente inexistentes y la diferenciación horaria todavía es limitada. ADELAT considera que este diseño resulta progresivamente inadecuado para un sistema con solar distribuida, almacenamiento, vehículos eléctricos y demanda flexible.
Referencias de características tarifarias por país y regulatorias destacadas por ADELAT
Argentina: Para pequeños usuarios, el costo de red aparece integrado y resulta poco visible. La diferenciación horaria se reserva principalmente a grandes demandas. El peaje de distribución tampoco aparece de forma explícita para el usuario regulado. Los subsidios se financian fundamentalmente con presupuesto público. Debido a la inflación, los ajustes de remuneración llegaron a ser mensuales. En enero de 2025 la tasa de retorno fue reducida al 6,22% real después de impuestos. Salta introdujo además el primer sandbox regulatorio institucionalizado del país.
Bolivia: Precio tope, con diferenciación horaria básicamente para grandes demandas. El peaje de distribución queda integrado en la tarifa. Dispone de un subsidio cruzado que concede un descuento del 25% a consumos de hasta 70 kWh mensuales.
Brasil: Precio tope basado en benchmarking entre distribuidoras. Es el país que el informe considera más avanzado de la región en innovación tarifaria. Cuenta con Tarifa Blanca residencial por horarios, actualmente voluntaria, y ANEEL estudia su aplicación automática a determinados segmentos. El peaje de distribución está explícitamente regulado. En residencial no existe actualmente un cargo fijo convencional, aunque se analiza sustituir la franquicia mínima por un cobro mensual. La Cuenta de Desarrollo Energético supone aproximadamente el 20% de la tarifa residencial. Brasil recalcula anualmente su tasa de retorno y cuenta con nueve sandboxes regulatorios.
Chile: Es el ejemplo más puro de precio tope mediante empresa modelo eficiente. Es el único país analizado que traslada al segmento residencial una señal de potencia, aunque indirectamente mediante factores de carga aplicados al consumo. Ofrece opciones horarias en media y baja tensión, pero el costo de red permanece básicamente integrado para pequeños usuarios. Los subsidios son fundamentalmente temporales y requieren inscripción. Desde 2019 abandonó la histórica rentabilidad fija del 10% real y utiliza una banda del 6% al 8% determinada mediante CAPM.
Colombia: Opera bajo ingreso máximo o revenue cap. No utiliza la estructura residencial habitual de cargo fijo más variable: mantiene una tarifa monómica por energía para el usuario regulado. No dispone de tarifa horaria general para estos consumidores. Es, sin embargo, uno de los países con mayor desagregación de componentes y transparencia del peaje. Los estratos 1, 2 y 3 reciben subsidios sobre el consumo de subsistencia, financiados parcialmente mediante una contribución del 20% de los estratos altos, comercio e industria y parcialmente por el Gobierno. Actualiza anualmente su base de activos y posee incentivos simétricos de calidad.
Costa Rica: Modelo próximo al servicio al costo. Presenta, junto con Colombia, una de las facturas con mayor desagregación. Dispone de tarifas horarias residenciales y peaje explícito. Actualiza las tarifas cada año. Los usuarios electrodependientes pueden acogerse a una tarifa social preferencial.
Ecuador: El documento lo sitúa dentro de los esquemas de servicio al costo. La tabla de diferenciación horaria muestra opciones fundamentalmente para segmentos de mayor demanda, sin destacar una tarifa horaria residencial general.
El Salvador: Precio tope. Ofrece opciones horarias en media y baja tensión y el peaje de distribución es explícito y regulado. Los subsidios proceden del presupuesto público. La tasa de retorno permanece fijada legalmente en el 10% desde 1996.
Guatemala: Precio tope basado en empresa modelo eficiente. Las tarifas presentan diferenciación por bloques, pero para el pequeño usuario el costo de red permanece integrado. Los subsidios se cargan al presupuesto público. La tasa de retorno ha permanecido durante más de una década en el piso legal del 7%.
Paraguay: Servicio al costo. Está entre los pocos países con tarifas horarias disponibles para consumidores residenciales. El documento no identifica regulación específica para electrodependientes.
Perú: Precio tope mediante empresa modelo eficiente. Tiene tarifas horarias residenciales y un cargo de potencia coincidente incorporado en la fórmula del precio de energía, aunque no aparece explícitamente para el usuario. El peaje es parcialmente visible. El FOSE subsidia consumos de hasta 140 kWh mensuales. Mantiene una tasa legal del 12% real antes de impuestos fijada en 1992.
Conclusiones
La conclusión regulatoria más importante es que ADELAT propone una secuencia bastante definida: desplegar primero medición avanzada, introducir después tarifas horarias —preferentemente como opción por defecto con salvaguardas—, incorporar posteriormente cargos por capacidad allí donde la electrificación y los recursos distribuidos los hagan necesarios y dejar para una fase más madura las tarifas dinámicas y locacionales.
El estudio también recomienda separar progresivamente la política social de la tarifa eléctrica. Considera que los subsidios basados en consumo, estratos o categorías tarifarias generan errores de inclusión y exclusión y distorsionan las señales de precio. Propone sustituirlos por transferencias o bonos dirigidos al hogar mediante registros sociales.
Para la transición energética, las dos conclusiones de mayor alcance son, por tanto, que la regulación debe dejar de depender casi exclusivamente del kWh consumido como medida del uso de la red y que almacenamiento, flexibilidad, digitalización y gestión de demanda necesitan competir regulatoriamente en condiciones similares a las inversiones físicas tradicionales. Brasil aparece en el informe como el banco de pruebas regional más avanzado, mientras Colombia destaca por la actualización anual de activos y los incentivos de desempeño.