Desafíos del sector energético en Bolivia – vs. Carga impositiva

El sector energético en Bolivia y la carga impositiva, plantean desafíos a las autoridades porque estamos en un momento, donde es urgente tomar medidas destinadas en el caso del sector hidrocarburos, de incentivar tareas de exploración destinadas al descubrimiento de nuevas reservas y en el caso del sector eléctrico, al cambio de la matriz energética mediante la sustitución de la generación a partir de combustibles fósiles (diésel y gas), incentivando la generación con otras fuentes como hidroelectricidad, energía solar, eólica, etc.

Al respecto, cuando la actual Ley de Hidrocarburos, data de hace 20 años, la Ley de Electricidad  de hace 31 años y la Ley 843 de hace 40 años, es urgente, en el caso de las leyes sectoriales (Hidrocarburos y Electricidad) el cambio de las mismas, por nuevas normas que reflejen el contexto y las necesidades actuales, incentivando en el caso del sector hidrocarburos la exploración de nuevas áreas y en el caso del sector eléctrico, creando condiciones para nuevas inversiones que promuevan la generación de electricidad a partir del aprovechamiento de los recursos naturales inagotables como el agua, el sol, los vientos y otras fuentes.

El panorama actual en ambos sectores no es alentador, cuando el país importa aproximadamente el 90 % de diésel y el 70 % de la gasolina y en el caso del sector eléctrico, si bien tenemos una capacidad instalada de aproximadamente 3600 MW, siendo el consumo 1500 – 1700 MW, sin embargo, aproximadamente un 70% de la capacidad instalada utiliza combustibles no renovables, (fósiles), por lo que los desafíos en ambos sectores son en primera instancia, una nueva Ley de Hidrocarburos (Ley vigente No. 3058 de 2005) y una nueva Ley de Electricidad (Ley vigente No. 1604 de 1994).

Según estudios recientes, Bolivia tiene aproximadamente un potencial de 30 trillones de pies cúbicos de gas y en electricidad un potencial de 20.000 MW en generación eléctrica a través del desarrollo de fuentes como la hidroelectricidad, energía solar, eólica y otras.

Por todo lo mencionado, es importante plantear objetivos y tareas estratégicas a futuro, para ambos sectores que consideren al menos, los siguientes aspectos:

Sector Hidrocarburos: 

  1. Objetivos:
  • Priorizar la exploración, incluyendo no convencionales
  • Priorizar exploración en áreas con potencial geológico que aún no se han explotado (subandino).
  • Incentivar la producción de biocombustibles; combustibles a partir de: reciclaje de aceites utilizados, plásticos (pirolisis), biomasa y otras
  • Eliminación de los subsidios aun existentes (GLP)
  • Libre importación de combustibles eliminado burocracia y trabas aun existentes
  • Incentivar la utilización de vehículos eléctricos con el objetivo de reducir el consumo de combustibles fósiles (diésel, gasolina y gas)
  1. Tareas estratégicas
  • Nueva Ley de Hidrocarburos
  • Nuevo marco institucional del sector, que considere entre otros aspectos: roles y tareas de cada actor perfectamente definidos (entidad matriz, operadores, reguladores, fiscalizadores, etc.); Seguridad jurídica para los inversores, institucionalidad de cargos jerárquicos y otros.
  • Exploración y Explotación (Upstream): modificar los plazos exploratorios en base a la mayor o menor complejidad del prospecto; agilizar los permisos ambientales, nueva definición de áreas tradicionales y no tradicionales, eliminar todas las trabas burocráticas que en la actualidad retrasan en forma innecesaria las tareas de exploración

Sector Eléctrico: 

  1. Objetivos:
  • Sustitución gradual de la generación eléctrica con combustibles fósiles – actualmente aproximadamente el 65% (diésel y gas), mediante el desarrollo de fuentes alternativas.
  • Convertir a Bolivia en exportador de electricidad a partir de la generación eléctrica a partir de fuentes alternativas como la hidroelectricidad, solar, eólica, geotérmica y otras.
  • Incentivar el desarrollo y explotación de “tierras raras” que tiene aplicación en vehículos eléctricos, baterías y otros usos.
  1. Tareas estratégicas_
  • Nueva Ley de Electricidad
  • Nuevo marco institucional del sector, que considere entre otros aspectos: roles y tareas de cada actor perfectamente definidos (entidad matriz, generadores, transportadores, distribuidoras, reguladores, fiscalizadores, etc.).
  • Seguridad jurídica para los inversores, institucionalidad de cargos jerárquicos y otros
  • Eliminar la “Tarifa Dignidad” que constituye en una “subvención”, que es pagada por las empresas del sector eléctrico.
  • Generar condiciones tanto legales como regulatorias, que permitan la integración en una sola unidad empresarial las áreas de generación, transporte y distribución eléctrica, lo cual generaría eficiencias tanto administrativas como técnicas, al estar concentradas en una solo unidad empresarial.

Finalmente, un aspecto que siempre es sensible, porque toca el bolsillo del inversor, son los referidos a la carga impositiva de ambos sectores, a continuación, algunas sugerencias de cambios, destinadas a atraer inversiones:

Sector Hidrocarburos:

  • Respecto al Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH – 32%), reducir la tasa, por ejemplo, a un 25 – 20 % y creación de incentivos destinados a nuevos descubrimientos con tasas del 50% de la tasa fijada, durante los primeros 2 – 4 años de producción.
  • Establecer incentivos impositivos para nuevas tareas de exploración, como por ejemplo, reducción de la tasa del Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE) en un 50%, cuando las mismas no se distribuyan y se destinen a tareas de exploración.
  • Eliminar el límite de la compensación de quebrantos impositivos vigente para el sector hidrocarburos de 5 años, el mismo debería ser indefinido como se estableció de manera original al margen de restablecer el mantenimiento de valor de los quebrantos.

Sector Eléctrico:

  • Establecer incentivos tributarios que fomenten la sustitución de generación eléctrica de combustibles fósiles a otras fuentes renovables, por ejemplo, reducción de la tasa del Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE) en un 50%, durante las primeras 2 – 4 gestiones de generación eléctrica, con fuentes alternativas.
  • Eliminar el límite de la compensación de quebrantos impositivos vigente de 3 años, el mismo debería ser indefinido como se estableció de manera original, al margen de restablecer el mantenimiento de valor de los quebrantos.
  • Establecer incentivos tributarios que promuevan nuevas inversiones en generación eléctrica, a partir de fuentes renovables, destinadas a la exportación, En este caso, por ejemplo, se podría establecer una liberación del Impuesto sobre las utilidades de las Empresas (IUE), por los primeros 2 – 5 años de generación para exportación.
  • Simplificar los trámites de devolución del IVA por exportaciones.

CONCLUSIONES:

 Tanto YPFB como ENDE, tienen el desafío de plantear objetivos y estratégicas destinadas a cambiar el rumbo del sector energético del país, destinadas en primera instancia a lograr el autoabastecimiento de combustibles y como tareas a largo plazo, convertir nuevamente al país en exportados de hidrocarburos y en el caso del sector eléctrico, en exportador de electricidad producida con energías renovables.