¿El verdadero tesoro del Altiplano? Por qué un panel solar en Bolivia rinde el doble que en Alemania
El potencial de la energía solar en el Altiplano boliviano frente a Europa
Según datos del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) y estudios de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), el contraste técnico entre ambas regiones evidencia el rezago en el aprovechamiento del recurso:
- El Altiplano boliviano: Recibe entre 5 y 6 kilovatios-hora (kWh) por metro cuadrado al día. En el altiplano sur, la cifra alcanza los 2.700 kWh por metro cuadrado al año, según registros de la Fundación Solón.
- Alemania: En contraste, recibe entre 2,5 y 3 kWh por metro cuadrado al día, registrando un promedio anual de entre 1.000 y 1.200 kWh, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).
- Aptitud territorial: Los análisis del CEDLA apuntan a que el 97% del territorio boliviano es plenamente apto para el aprovechamiento de la energía solar.
La paradoja de la electricidad en Bolivia: dependencia del gas natural
A pesar de este potencial geográfico excepcional, la matriz eléctrica nacional sigue atada a los combustibles fósiles. Bolivia genera el 65% de su electricidad quemando gas natural, según datos de la plataforma Low Carbon Power (con cifras consolidadas del Banco Mundial y la Agencia Internacional de Energía). En contraste, la energía solar y eólica juntas no superan el 5% de la generación total.
La paradoja se hace evidente al mirar al continente europeo: Alemania, operando con menos de la mitad de la radiación solar disponible en Bolivia, logra cubrir alrededor del 12% de su demanda eléctrica total exclusivamente con paneles solares.
El debate sobre la energía solar en Bolivia también comenzó a aparecer en comunidades afectadas por la escasez de combustible. En algunas regiones del altiplano, pobladores empezaron a explorar alternativas solares para reducir su dependencia del diésel y la gasolina durante las crisis de abastecimiento.
En un reportaje anterior, La Nube analizó cómo algunas comunidades del altiplano comenzaron a ver en la energía solar una alternativa frente a los problemas de combustible. Lee aquí: Comunidades del altiplano ven una opción en la energía solar en medio de escasez de combustibles
El declive de las reservas de gas de YPFB y la urgencia de la transición
El debate adquiere una dimensión crítica cuando se observa el estado de las reservas de hidrocarburos bolivianas. Según la rendición de cuentas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), las reservas probadas de gas cayeron drásticamente de 10,45 trillones de pies cúbicos (TCF) en 2013 a 3,7 TCF.
Por su parte, la producción diaria pasó de casi 59 millones de metros cúbicos en 2014 a alrededor de 27 millones, según datos sectoriales publicados por El País Bolivia. El escenario es tan complejo que la propia estatal reconoció que, al ritmo actual de consumo y declive de campos, Bolivia podría necesitar importar gas para abastecer su mercado interno antes de 2031.
Amos Batto, experto en cambio climático y transición energética que ha investigado a fondo el sector energético boliviano, explica que el país enfrenta una ventana de tiempo sumamente acotada:
“En pocos años Bolivia solo va a tener gas para el uso doméstico. Y probablemente en 10 años vamos a llegar a un punto donde habrá serios problemas para abastecer la demanda nacional”.
Batto señala además que reemplazar la capacidad termoeléctrica actual no es una tarea menor para el Estado: “Bolivia necesita reemplazar unos 2.000 megavatios de capacidad de termoeléctricas con capacidad solar y eólica. Y encima de esto necesita más capacidad de respaldo porque no siempre hay viento y no siempre hay sol”.
Infraestructura y electromovilidad en Bolivia: el rezago tecnológico
La geografía nacional ofrece más de una alternativa limpia. Batto señala que cerca de Santa Cruz existen zonas con viento constante casi todo el día, lo que presenta condiciones ideales para la generación eólica que podrían complementar la intermitencia solar del altiplano.
Sin embargo, el país carece de un plan nacional consolidado y con financiamiento asegurado para ejecutar una transición hacia energías renovables a gran escala.
En materia de electromovilidad, la situación de infraestructura muestra un rezago similar. Según el especialista, el país carece de cargadores rápidos públicos que superen los 10 kilovatios de potencia, mientras que el estándar internacional de la industria automotriz ronda los 350 kilovatios. “En el extranjero puedes cargar tu auto eléctrico en 15 minutos; en Bolivia el usuario tiene que esperar hasta 8 horas para cargar el mismo vehículo”, apunta Batto.
Las preguntas abiertas y la energía solar en Bolivia
Los datos disponibles muestran un diagnóstico claro: Bolivia posee condiciones geográficas privilegiadas para liderar la generación limpia en la región, pero mantiene una dependencia estructural del gas natural para encender sus ciudades, un recurso cuyas reservas se agotan sostenidamente.
Lo que los canales de información oficial del Estado no terminan de esclarecer es si existe un plan nacional con metas vinculantes, plazos realistas y un presupuesto concreto para acelerar esta transición antes de que los pozos gasíferos dejen de producir.
Este artículo actualiza y amplía la cobertura de La Nube sobre la transición energética en Bolivia. Ver también: Energía solar en Bolivia: un 3% que puede crecer tras la caída del gas (Marzo, 2025)